lunes, 15 de julio de 2013

La Sombra del Silencio


Estas impactantes imágenes tomadas por Francisco Whelan y textos de Emmanuel Luis Franco (ex-interno) nos hacen viajar hasta un pasado, no
muy lejano, reviviendo experiencias en los institutos de menores de Lujan,
provincia de Buenos Aires.
Cada habitación guarda secretos e historias que merecen ser contadas.
Esta muestra ayuda a revelar una de ellas; la cruda infancia de Emmanuel
durante la época del Patronato.

Analizando el pasado es como se debe mirar al futuro.

La muestra destaca la importancia que tiene la creación de la nueva Ley
de Niñez y Adolescencia 26.061, la misma tiene como principal objetivo
fortalecer a la familia, entendiéndola como base para un desarrollo humano
sustentable y como espacio afectivo fundamental para el crecimiento de niños
y adolescentes.



En un panal de luz oculto en el techo de la casa,  estaban mis padres envueltos en miel.  Un cuervo los había secuestrado para comerlos e indigestarse con sus carnes. El monstruo  era hijo de una pesadilla y de un diablo del campo. Sobre su lomo reposaba el vacío, que le ordenaba siempre comer. Un agujero negro se hinchaba en las nuevas victimas. Tenia que ser rápido, me arrastré como relámpago inquieto y lo envolví en el arco de mi veneno.  Me lo tragué entero, sin saber que  ese vacío me habitaba y lo único que tenia cerca eran mis padres envueltos en miel.



Nos abandonaron aquí, como quien deja un animal muerto en la puerta de una escuela.  No recordamos de dónde venimos ni sabemos quiénes somos. La noche ocultó nuestros nombres en su vientre como estrellas a punto de nacer. Buscamos a alguien interesado en  cada uno mientras  el apetito envejece y el abandonado abre su boca a las bendiciones. Nos dejaron aquí, como quien deja un rencor florecer en campo árido de inocencia.



Cuando una tormenta decidía ser  feroz , fantasmas y aves  se refugiaban en la casa  abandonada. Los pájaros mojados dormían la siesta sobre el lomo de los espectros. El manto de las aves era un corazón o una corona que depositaba elegancia en  aquellos espíritus escondidos.  A veces la tormenta se los devoraba a todos, otras veces ellos devoraban de la manera más cruel.



El susurro de un niño cae en la jaula.  Dentro de la trampa hay varias llaves para elegir y él siempre elige la incorrecta, por eso, jamás podrá escapar.  Esa jaula es el cementerio de las oportunidades. No dejaron nada digno de florecer.




Así como los miedos laten, una ventana se abre para recibirlos.  Les damos bienvenida para que expongan nuestros secretos, para que se alimenten de algún deseo. No importan las formas del deseo, nos importan como nos enredan con las ventanas y lo que dejan entrar, lo que no dejan salir. Es el niño un miedo enterrado en la hiedra mientras una ventana se abre a algo que no debemos conocer.



Fotografías: Francisco Whelan
http://www.flickr.com/photos/whelanf/
Textos: Emmanuel Luis Franco
http://zorroriental.wordpress.com/ 

 


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